Hola a todos y espero me recuerden pues hace un buen que no escribo nada, pero bueno… por situaciones de trabajo y cosas de ese estilo me había sido imposible hacerlo, además de que también había pasado por un período de “abstinencia” sexual, debido a lo mismo y pues no tenía grandes cosas que contar desde aquella hija de su puta madre que me robó mi lana y que narré en mi último relato.
Pero bueno aquí estoy para platicarles a detalle algo que me acaba de suceder el pasado 29 de octubre y es el cumplimiento de un sueño, el ver los frutos de algo que fui cosechando y guardando durante 37 años y finalmente han llegado a buen termino, estoy feliz por lo sucedido, no me arrepiento para nada y estoy seguro que lo volveré a hacer pues me ha dejado como burro en primavera.
Quienes han leído mis historias y recuerdan algo sabrán a que me refiero con el cumplimiento de ese milagro y quienes no pues les diré que por fin me he cogido a una vieja por el culo, así como lo oyen (leen) finalmente mi verga virgen (de entrar a un culito) por fin sobrepasó esa barrera y se ha introducido erguida y triunfante en la oscura y apretada cavidad hecha para cagar pero que tanto placer proporciona, ese pequeño botón que representa el agujero más íntimo y codiciado de una mujer ha sido invadido por un desconocido carnoso y peludo visitante haciendo a esta hermosa dama gritar, llorar, arañar la cama, pedorrearse, gritar, putear y media, probar la muerte chiquita y por si fuera poco le ha quedado un señor boquete del tamaño del mundo.
El milagro ocurrió de la siguiente manera:
Actualmente y por mi empleo debo viajar constantemente a la Cd. De Puebla (a 1 hr de el Distrito Federal México), esta ciudad. Siempre se ha caracterizado por tanta puta que prolifera en cualquier parte, hay hoteles donde se exhiben putas medias callejeronas, otras andan en la calle paradas en las esquinas mascando chicle, otras están en bares de mala muerte y así por todos lados y para todos los gustos, necesidades y bolsillos... yo circulaba en una de las arterias principales (Blv. Hnos. Serdan) y al detenerme en un semáforo se acerca un tipo y sin decir palabra alguna me acerca unas tarjetitas que decían: Tentaciones, chicas a tu gusto y satisfacción, seguido de la dirección y el teléfono.
Como podrán imaginar la tentación fue mucha y sin dudarlo me dirigí a la citada ubicación de la tarjeta para ver más o menos de que se trataba, al pasar por fuera era una casa habitación normal, sin la menor apariencia de un mega-putero, por lo que me estacioné cerca de ahí y con paso firme me dirigí a la puerta para tocar el timbre.
Lo hago y abre un “jovenazo” vestido de negro y amable (por cierto) le digo que requiero de un servicio y me hace pasar a una salita de recepción con películas piratas y toda la cosa... comentando que en ese momento había solo una chica disponible (eran las 9 a.m.) que ojalá fuera de mi agrado y así mismo me dio las tarifas (era lo que menos me importaba) llamó a la dama, (Vanesa su nombre artístico) tardó un poco en salir y finalmente hizo acto de presencia una chaparrita morena no bonita ni fea, cabello largo, y frenos en los dientes, unas nalgas prominentes (se le veía la tanga por encima del pantalón de mezclilla a la cadera) unas tetitas un poco guangas y una sonrisa forzada, se dio una vuelta por la sala meneando el trasero y sin pensarlo mucho acepté pasar al famoso servicio con ella, pagué la tarifa (250 pesos por 45 minutos o sea unos 22.5 dólares).
Me desvestí (a petición de ella) y me acosté boca abajo, ella se encueró también casi por completo (se quedó solo en brassier negro) su piel se veía tersa y aunque tenía signos de haber sido madre hace algún tiempo, sus nalgas eran carnosas y semi rígidas, no así sus tetitas que a pesar del sostén se veían algo caídas.
Ella comenzó a darme un supuesto masaje en la espalda, lo cual más bien parecía que estaba tocando el piano, en fin... después de 5 minutos me pidió que me volteara, ella se sentó en la cama a la altura de mi pistola (que en ese momento todavía se encontraba semi dormida), ella la tomó y le colocó el tradicional condón y acto seguido se la metió a la boca como queriéndosela tragar, le daba unos chupetazos que daba gusto verla, en ese momento el trozo de carne empezó a crecer y crecer cobrando vida y llenando su boca, ella no cesaba y cual paleta helada la chupaba con ansias, yo entre tanto le acariciaba las nalgas y le levantaba el cabello para ver como mi parado pito entraba y salía de su boquita.
Después de otro tiempo ella por fin se despegó de su mamila, (yo ya estaba a punto de venirme), y me preguntó: te subes o me subo, tienes derecho a tres posiciones, decidí por aquella en la que ella se subiera pero dándome la espalda para poder ver esa rajadita bien atravesada y de paso esas nalgotas moviéndose dejando entre ver ese agujerito prieto que era su culito.
Inició el chaca, chaca y en efecto, la vista era inmejorable, podía ver perfectamente como le entraba y salía cada milímetro de mi verga a punto de explotar, en cada empujón sus nalgas se abrían y su culito invitaba a tocárselo, en dos o tres ocasiones le pasé el dedo y después me lo chupé. En esas estábamos cuando entre las ganas de venirme y la excitación le pregunté si no hacía otras “cositas”, y su respuesta fue ¿cómo que?, rápidamente dije, ¿haces anal?, y respondió con naturalidad Si, yo feliz de la vida exclamé: y eso... ¿cuánto me cuesta?, quinientos (45 dólares) , dijo todavía moviéndose al compás de la cogida que estábamos dando.
Después de un momento continuó diciendo: ¿Cuánto ofreces?, la mitad respondí en automático ella en su afán de ganarse un dinero adicional respondió: ni tú ni yo... dame trescientos (27 dólares), yo sin dudar un solo momento acepté, ella se desensartó, me pidió el pago por anticipado y me preguntó que como se ponía, le pedí que se empinara en cuatro patas, ella lo hizo al mismo tiempo que se untaba gel lubricante en el rico hoyito y me untó también un poco en la verga (en el condón más bien), se empinó, abrió las piernotas se separó las nalgotas y yo me coloqué de rodillas apuntando el instrumento a su objetivo.
Coloqué la punta en la entrada gloriosa e inicié una leve pero constante presión, al principio no quería entrar, se resbalaba, hubo un momento que paré el empuje y ella me dijo, sigue... ya casi entraba, así que nuevamente me coloqué en posición y ahora sí... sentí como mi virginidad de verga en culo se esfumaba para siempre y mi pájaro entraba abriéndose paso en esas nalgas bonitas y carnosas, desapareciendo en el primer culo que cogía en mi vida, acto seguido se inició el mete y saca acompasado y lento, podía ver perfectamente como toda mi herramienta desaparecía en aquel culo, bueno hasta el condón desaparecía.
La visión era única, lo empecé a sacar y meter más rápido y la presión sobre mi verga era tal que después de algunos segundos me detuve para no venirme, estaba muy excitado pero quería gozar al máximo esa, mi primera cogida de culo a una mujer, el acto seguía y seguía, después como que me entablé, porque cogía como loco y no me venía, ella dijo que me apresurara pues ya le ardía el chiquito, yo me concentré y con un bombeo fenomenal se la enterré una última vez bien adentro y estallé en júbilo al sentir como mi verga se vaciaba (en el condón) pero dentro del culito rico que acababa de penetrar.
Después de unos instantes nos separamos, mi verga salió del esfínter toda llena de mierda y oliendo a lo mismo, pero no me importó, yo estaba feliz por lo sucedido, ella se quedó un rato tirada en la cama y dijo que le dolía, a mi me valió madres y solo volvía atrás el tiempo recordando esas imágenes, mientras me quitaba el condón todo cagado que primero limpié con papel higiénico y luego me lo quité, lo envolví en el mismo papel y me lo guardé (quería un recuerdo), me vestí, ella también, me ofreció el baño para lavarme, lo cual hice rápidamente, salí, me despedí de ella con un besito y me fui, abordé mi camioneta exhausto pero con una gran sonrisa, todavía no lo creía, había estado en el culote de una mujer por primera vez en mi vida, me sentí orgulloso.
Es de comentar también que en el trayecto a mi casa me llegó un ligero olor a mierda, recordé que llevaba guardado el condón, lo saqué, lo desenvolví, lo olí una vez más y lo arrojé por la ventanilla, (el olor era insoportable) aunque me traía un gratísimo recuerdo (ahora cada vez que huelo mierda me recuerda la santa cogida ja, ja, ja...) , también cabe mencionar que todo ese día estuve de muy buen humor y todavía hoy sigo recordando esos momentos.
Si alguien esta interesado en ese lugar, les puedo decir que lo recomiendo ampliamente, y si alguien gusta también puede contactarme y les doy la dirección y el teléfono para que se desengañen por si mismos. Reciban todos quienes leyeron este texto un cordial saludo y recuerden que hay que cogerse a una mujer si es bonita, y a otra si no lo es.