Hola amigos quiero platicarles lo que me sucedió, hace como un año, yo tengo 48 años, mido 1:60 peso 65kg, no soy gordo, todo sucedió un día por la mañana en el trabajo.

Trabajo en una biblioteca de la ciudad de Xalapa, Veracruz, México, se acercó una estupenda mujer, con un cuerpazo que quitaba la respiración, una morena como de unos 20 ó 23 años y 1:50 mts. de estatura, pero todo bien repartido. Me preguntó por cierto material bibliográfico y le respondí en donde se encontraba, pero como es un área, restringida, yo lo solicité y estuvo muy agradecida porque ella no era de la ciudad, sino del puerto de Veracruz.

Cuando terminó de consultarlo y como era hora de salida me dijo que si no la acompañaba a comer, claro que acepté, quien se iba a negar ante semejante monumento de mujer, pero antes me dijo que pasaría a su hotel para darse un baño y si quería acompañarla, entramos a su habitación y ella se metió a bañar y cuando salió solo estaba enrollada con la toalla, y me dijo que se sentía cansada de el cuello y yo me ofrecí a darle un masaje lo cual aceptó.

Se acostó boca abajo y empecé a darle masaje en los hombros y espalda con una crema que ella me facilitó, y con el masaje ella se fue relajando y me dijo que sentía bonito, mis manos acariciaban su espalda y rozaba el nacimiento de sus senos haciendo que la piel se le pusiera "chinita" y empezó a respirar agitadamente para eso yo ya me había quitado la playera y los zapatos quedando solo en pantalones siguiendo con el masaje, que no era otra cosa que caricias.

Solo rocé sus duras nalgas y empecé con los pies acariciándolos suavemente y ella ya estaba gimiendo y su respiración se fue haciendo entrecortada, le fui besando los dedos, chupándoselos, dándoles mordidas suaves, ella se estaba retorciendo de placer, fui subiendo mis labios lentamente por sus pantorrillas besándoselos, chupándoselos, besando el interior de sus muslos, y llegaba hasta mi nariz el olorcito de su coño que ya empezaba a destilar sus jugos, sus mieles, no le beso el coño sino que me fui a darle unas chupadas en las nalgas, mordidas y lamidas, en eso ella se volteó y me empezó a quitar el pantalón.

Yo la verga ya la tenía escurriendo, cuando estuve desnudo, me fui como un sediento directo a su coño, poniéndome un condón la puse en la orilla de la cama y levantándole las piernas, abriéndoselas le pasaba la verga por el coño y ella empujaba sus caderas para que la penetrara, pero la estaba haciendo sufrir y me dijo ya métemela no seas cabrón, y que se la meto de golpe, ella solo pujó y dijo así, papacito, así la quería tener y que se la metiera bien duro.

Estuve un rato cogiéndola de esa manera y luego que la pongo de lado y levantándole la pierna izquierda, se la meto suavemente y ella gemía, se apretaba los senos y tenía los ojos entrecerrados y pedía más y más, luego sin sacársela, la pongo de a perrito y le acariciaba el culo que estaba lleno de pelos solo me dejó que le metiera un dedo, el dedo índice y ella bufaba de placer, claro que yo también bufaba, todo sudoroso y sintiendo un placer enorme.

Ella se vino como tres veces y cuando me iba a venir me dijo que se los quería comer, me quité el condón y me la empieza a mamar y yo dándole dedo por el coño y el culo, me vine de una manera, como si estuviera en mis años mozos, ella me apretaba el coño y el culo viniéndose una vez más, quedamos exhaustos del encuentro dejándome bien seco y ella satisfecha por el momento.

Después nos fuimos a bañar y comenzó otra sesión de sexo, no esperé tener con esta bella mujer una relación de sexo, pero fui afortunado, quedando de vernos otra vez cuando ella volviese a la ciudad.